Historia de los Adventistas en la Argentina

 

Personas con un Libro:

 Aman La Biblia.

Personas con un Salvador:

 Aman al Señor Jesucristo.

Personas con una Esperanza:

 Aguardan su retorno.

Personas dedicadas a la oración:

 Hablan con Dios.

Personas que aman la ley y el orden:

 Guardan los diez mandamientos.

Personas que sostienen principios:

 Sostienen elevadas normas morales.

Personas con un corazón:

 Ayudan al necesitado.

Personas con un pasado:

 La enseñanza apostólica.

Personas con un futuro:

 El cielo es su hogar.

LOS ADVENTISTAS

 Creencias

Resurgimiento de creencias olvidadas

Logo y site oficial

Video: Historia de esta iglesia en Argentina 1893-2014

La historia secular y la historia del cristianismo confirman que a partir del siglo II de la era cristiana, la iglesia cristiana comenzó a sufrir un proceso de secularización que se inició con la helenización (introducción del pensamiento griego pagano) y, consecuentemente, se fue abandonando algunas doctrinas cardinales.

Aunque el período de gradual empobrecimiento del cristianismo se extendió por diecisiete siglos, con excepción de algunos atisbos de recuperación durante la Reforma del siglo XVI, siempre hubo cristianos que no se dejaron envolver por esa ola secularizante. Ello posibilitó que desde fines del siglo XVIII eclosionara, en distintas latitudes del planeta, un movimiento que comenzó por restaurar una de las creencias centrales: La segunda venida de Cristo, como epílogo feliz de la historia de la salvación espiritual del hombre.  Precisamente, tal como lo había previsto la presciencia divina según lo registrara el profeta Daniel (caps. 8:14 y 9:24-27), debía suscitarse el renacimiento de verdades fundamentales del cristianismo apostólico que habían quedado sepultadas por siglos de filosofías humanas.

Manuel Lacunza

Ese movimiento adventista (no confundir con la Iglesia Adventista organizada en 1863) agrupó a investigadores y divulgadores de envergadura en casi todos los continentes. Se mencionarán algunos. En primer lugar el sacerdote jesuita chileno Manuel Lacunza y Díaz (1731-1801), autor de una formidable obra titulada La venida del Mesías en gloria y majestad, concluída en 1790, pero cuya circulación fragmentaria se rastrea a partir de 1785. ¡Fue tal el impacto que causó que pronto se tradujo a varios idiomas!  El escocés Edward Irving (1792-1801), la tradujo al inglés. Otros adalides del resurgimiento adventista fueron: los anglicanos John Hooper en Londres y Daniel Wilson (1778-1858), obispo de Calcuta, en la India; Joseph Wolff (1795-1862), judío-alemán, divulgó la doctrina del advenimiento en Palestina, Mesopotamia, Arabia, Egipto, Persia, Crimea, Georgia, Turquía, Turquestán, Afgnistán, Cachemira, Etiopía,y en algunas ciudades de Europa y América del Norte; el movimiento pietista sueco de 1842-1843;

Guillermo Miller

(1782-1849)

William Miller (1782-1849), de pertenencia Bautista, fue uno de los grandes predicadores de la segunda venida de Cristo en los Estados Unidos de Norteamérica; lo secundaron Charles Fetch, presbiteriano de Cleveland, y Josías Litch, pastor metodista de Filadelfia. A ellos se sumaron centenares de pastores y miembros de diversas congregaciones, todos animados por la “esperanza bienaventurada” (Tito 2:13), según expresión de San Pablo.

Raquel Oakes Preston

La envergadura del movimiento adventista quedó evidenciada por la cantidad y calidad de escritores que se ocuparon de este tema entre 1800 y 1850: 62 autores en Europa y 52 en América.

En Escocia, se sabe que el adventista James A. Begg (1800-1868) comenzó a guardar el sábado hacia 1832, y en los Estados Unidos de Norteamérica, Raquel Oakes (luego Sra. de Preston) guardaba el sábado desde 1837 y aceptó la fe adventista hacia 1844. Detrás de ella se fueron enrolando numerosos adventistas del séptimo día. Las iglesias adventistas del séptimo día del estado de Michigan (EE.UU) se agruparon en una asociación en 1861. En 1863, los delegados de los 3.500 adventistas del séptimo día, reunidos en Battle Creek, Michigan, organizaron la conducción mundial del movimiento.

Elena Gould Harmon

1827-1915

Un papel importante en el desarrollo de esta iglesia naciente tuvo ELENA GOULD HARMON nacida en Gorham, Maine, Estados Unidos, el 26 de noviembre de 1827.   En diciembre de 1844, Dios le da a Elena la primera de unas casi 2000 visiones y sueños.  En agosto de 1846 se casó con Jaime White, un ministro adventista de 25 años que compartió la convicción que ella había sido invitada por Dios a ser una profeta.   Poco después de que se casaron, Jaime y Elena comenzaron a guardar el sábado como séptimo día, conforme al cuarto mandamiento.   Elena de White fue una escritora prolífera, comenzando en 1851 cuando publica su primer libro.

Elena Harmon de White

Elena de White murió el 16 de julio de 1915.  Por 70 años presentó fielmente los mensajes que Dios le dio.  Nunca fue elegida para ocupar un cargo en esta iglesia, aunque los líderes de la misma siempre buscaron su consejo.  Asistió a la escuela sólo hasta los 9 años, pero sus mensajes pusieron en marcha las fuerzas que dieron a luz el sistema educativo mundial de la Iglesia Adventista, considerado el segundo privado más grande del mundo, desde guarderías hasta universidades. 

Jaime White o

James S. White

1821-1881

Aunque no tenía ningún entrenamiento médico, el fruto de su ministerio puede verse en la red de hospitales, clínicas y dispensarios adventistas que se encuentran alrededor del mundo. Y aunque no fue formalmente ordenada como ministro del evangelio (pastora), provocó un impacto espiritual casi sin paralelo en las vidas de millones, desde un extremo de la tierra hasta el otro.

Este mensaje gradualmente fue aceptado y formó parte del tema de la primera edición de la publicación oficial del grupo de adventistas "La verdad presente" (The Present Truth), que apareció en Julio de 1849.  Durante alrededor de 20 años, el movimiento Adventista consistió de un grupo disgregado de personas que se adherían al mismo mensaje. Entre sus mayores partidarios se encontraban James Springer White (2º Presidente 1865 - 1867), Ellen H. White y Joseph Bates considerados fundadores de la naciente Iglesia Adventista. Luego de intensas discusiones se estableció en Battle Creek, Míchigan, una iglesia organizada formalmente llamada Iglesia Adventista del Séptimo Día. En el momento de su organización, es decir, en mayo de 1863, contaba con 3500 miembros.

Raíces en la historia Argentina

Dean Gregorio Funes

Pedro Ignacio de Castro Barros

Domingo Faustino Sarmiento

Manuel Belgrano

1770-1820

El movimiento adventista, notablemente agitado por la circulación de la obra del padre Lacunza La venida del Mesías en gloria y majestad, tuvo amplia repercusión en toda la América Latina, desde la Habana hasta el Cabo de Hornos. En el Río de la Plata admiraron al jesuita chileno: Ambrosio y Deán Gregorio Funes en Córdoba; el canónigo Juan Ignacio de Gorriti en Salta; el Pbro. Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, riojano; Domingo Faustino Sarmiento, sanjuanino; el Dr. Manuel Belgrano, porteño, tuvo tanto entusiasmo por la obra que, con la colaboración de algunos amigos,

financió una fina edición, en cuatro tomos, que se imprimió en Londres en 1816.

 

En 1812, a despecho de las prohibiciones anteriores, La venida del Mesías en gloria y majestad fue publicada póstumamente en Cádiz bajo el pseudónimo judío de Juan Josafat Ben-Ezra. En Londres se realizó otra edición en castellano en 1816, la cual fue financiada por el general argentino Manuel Belgrano  (creador de la Bandera Argentina - ver en wikipedia Manuel Belgrano) . El libro fue denunciado aquel mismo año ante tribunales españoles y a la Sagrada Congregación del Índice, siendo incluido en Index Librorum Prohibitorum de la Inquisición el 15 de enero de 1819.

Museo y casa de Francisco Ramos Mejía

Monumento Histórico Nacional Argentino

Barrio Los Tapiales - Mercado Central de Buenos Aires

Primer argentino con una fe similar a la del movimiento adventista

Francisco Ramos Mejía

En el actual territorio argentino, además de los nombrados, hubo muchos que se interesaron en el tema. Entre ellos se destaca Don Francisco Hermógenes Ramos Mejía (o Mexía)(FOTO: 1773-1828), poderoso hacendado, hombre público de los albores de la nacionalidad, con una sólida formación teológica, no sólo leyó la obra de Lacunza, sino que la copió de un manuscrito perteneciente al padre Isidoro Celestino Guerra, la anotó y también supo discrepar con muchas de las posiciones del autor. Ese ilustre patricio argentino, además de creer en el segundo advenimiento de Cristo, fue respetuoso de los diez mandamientos, inclusive del que prescribe la observancia del séptimo día de la semana, el sábado, como día de reposo cristiano, tal como lo hicieran el Señor Jesucristo, los apóstoles y la iglesia cristiana primitiva.  VEA el libro de Juan C. Priora sobre Ramos Mejía

Estancia "Miraflores"

Casona de Los Tapiales

Don Francisco Ramos Mejía (o Mexía) mantuvo esa práctica en sus establecimientos de campo de "Miraflores" hasta su muerte, tanto en la (partido de Maipú, Prov. de Buenos Aires) de 160.000 hectáreas, cuanto en la chacra Los Tapiales (partido de La Matanza, Gran Buenos Aires) de unas 6.000 hectáreas, en donde murió. La Casona de Los Tapiales (Ver FOTO tridimencional), ubicada dentro del terreno del Mercado Central Frutihortícola de Buenos Aires.

Por tanto, no cabe duda de que Ramos Mejía (o Mexía) fue el primer prócer con una fe similar a la de los Adventistas del Séptimo Día de los tiempos contemporáneos (a partir de la Revolución Francesa). O sea que fue el primero en restaurar dos creencias cardinales de la doctrina cristiana. La segunda venida de Cristo y la observancia del reposo sabático.  MAS INFORMACIÓN sobre Ramos Mejía, VER AQUI

En la Argentina, después de la muerte de Don Francisco Ramos Mejía (o Mexía), no se ha podido documentar hasta cuándo se continuó con la práctica de la observancia del sábado.

Razón de ser del Nombre

1º iglesia, Francisco H. Westphal, 1º aula

Adventistas: Porque creen en el pronto advenimiento del Señor Jesucristo a la tierra, para establecer su reino eterno de justicia, paz y amor. Los adventistas anhelan el regreso de Jesús porque lo consideran el  único y suficiente Salvador de la humanidad.

Del Séptimo Día: Porque si bien confían por fe en los méritos de Cristo como exclusiva fuente de salvación, creen firmemente que esa fe en Dios se manifestará en la feliz obediencia a su Decálogo de amor, los diez Mandamientos; y no pasan por alto el mandamiento que prescribe la observancia del séptimo día de la semana, el sábado, como día de reposo cristiano, tal como lo hicieron el Señor Jesucristo, los apóstoles y la iglesia cristiana de los primeros siglos.

Restauración hacia fines del siglo XIX

 

En la Provincia de Santa Fe:

Se retoma el hilo de la observancia del sábado en Felicia, cerca de Esperanza, Provincia de Santa Fe, en torno del año 1885, cuando algunas familias suizo-francesas (Dupertuís, Arn, Dobantón, Pidoux, etc.), pertenecientes a la iglesia bautista, comenzaron a observar el sábado y pronto aceptaron la fe adventista del séptimo día por la lectura de publicaciones procedentes de Europa. Algo similar ocurrió hacia 1886 cuando un inmigrante italiano, don Pedro Peverini, residente en Las Garzas, tambien en Santa Fe, conoció la fe adventista del séptimo día como resultado de leer publicaciones que recibió desde Torre Pellice, valles valdenses del Piamonte (Italia), fe que abrazó hacia 1889. El fue el tronco de una numerosa familia de adventistas.

En la Provincia de Entre Ríos:

Típico campo entrerriano y su árbol de ombú

Un tercer grupo de adventistas surgió en los departamentos de Diamante y Paraná. La zona estaba siendo colonizada por inmigrantes provenientes de Rusia, pero de ascendencia alemana. Estos colonizadores lograron rescatar para la agricultura y la ganadería las tierras todavía en estado natural.

Jorge y David Rifell con Flia.

Los inmigrantes alemanes del Volga comenzaron a llegar en enero de 1878, siendo aproximadamente el 60% católicos y el 40% protestantes. Ambos grupos eran particularmente fervientes en sus prácticas religiosas. Entre ellos, merecen destacarse Don Jorge Riffel y su esposa, que regresaron a los fértiles campos entrerrianos a principios de 1890. En realidad se habían trasladado a Entre Ríos, por primera vez, en 1880. Después de sufrir varias invasiones de langostas, la familia decidió probar suerte con sus paisanos que habían emigrado directamente a los Estados Unidos de Norteamérica. Mientras estaban en Tampa, Kansas, conocieron y aceptaron la esperanza adventista. Entonces decidieron que debían compartir su nueva fe con los compatriotas y amigos que habían dejado en Entre Ríos. A fines de 1889 los Riffel emprendieron el viaje de regreso. Pero no lo hicieron solos. Se unieron a ellos los matrimonios formados por Osvaldo Frick y Eva C.L. de Frick, Augusto Yanke y su esposa; Adán Zimmermann con su esposa Eva y sus hijas Lidia y María.

Reinhardt Hetze y su Señora

En el puerto de Diamante se encontraron, providencialmente, con el Sr. Reinhardt Hetze, un alemán que había llegado hacía un tiempo de Rusia, quien invitó a los recién arribados y los llevó en carro hasta su casa para que pasaran la noche. Durante el viaje Riffel le explicó con fervor el mensaje de la Biblia que había descubierto; al día siguiente Hetze observó por primera vez el sábado como día del Señor.

A partir de ese grupo inicial, los adventistas se multiplicaron y fortalecieron en esta provincia.  Esas cuchillas onduladas se convirtieron pronto en el escenario de un dinámico centro adventista, donde personas con ideas e iniciativa impulsaban el crecimiento del pujante movimiento religioso, al cual se añadían más y más familias. Esto explica el nacimiento en 1898 de el colegio y en 1908 de un sanatorio en el paraje que primero se llamó Camarero, luego Puiggari y actualmente Libertador San Martín.

El primer pastor Adventista de Argentina

Una segunda etapa del crecimiento adventista argentino se inicia con la demanda de los creyentes santafecinos y entrerrianos de un pastor o ministro consagrado. Había que organizar iglesias y bautizar a los nuevos creyentes.

Francisco H. Westphal

1858-?

Albert Stauffer

Elwin Snyder

Clair A. Nowlin

Primeramente, a manera de avanzada, en diciembre de 1891 llegaron tres misioneros que distribuían impresos adventistas, los colportores norteamericanos Elwin W. Snyder, Albert B. Stauffer y Clair A. Nowlin. Después de muchas solicitudes, finalmente llegó a Buenos Aires (agosto de 1894) el primer pastor adventista para radicarse en la Argentina. Procedía de los Estados Unidos de Norteamérica y era de origen alemán. Se trataba de don Francisco H. Westphal.

Resulta imposible omitir en esta reseña las condiciones favorables que Entre Ríos ofrecía a todos sus habitantes y particularmente al grupo adventista. No sólo “paz y concordia”, según el lema del gobierno, sino que también se caracterizaba por otorgar a su pueblo completa libertad de culto. Los miembros de las diversas comunidades religiosas tenían plena libertad para rendir culto a Dios según los dictados de sus conciencias. Podían erigir templos y capillas bajo la protección de las leyes. La libertad religiosa y de enseñanza estaban aseguradas por la Constitución Provincial.

Carro ruso típico con el que llegaron los pioneros de Diamante a Crespo Campo

Ahora bien, cuando el pastor Westphal llegó, después de ubicar a su familia en Buenos Aires, decidió viajar a Entre Ríos en donde estaban los adventistas alemanes. Arribó al puerto de Diamante (en aquel entonces el viaje se realizaba remontando el río Paraná) a medianoche, sufriendo el chasco de que no había quién lo esperara. La carta que remitiera anunciando su llegada no había llegado a manos de los creyentes. Un hospitalario colono le ofreció pasar la noche en su modesta vivienda. Allí compartió la cocina de la casa con algunos animales domésticos y muchos insectos que habitaban en el cuero de oveja que le proveyeron para protegerse del frío. A la mañana siguiente fue llevado en carro “ruso” hasta donde vivían los Riffel, en las proximidades de Crespo. Halló a las cuatro familias que habían llegado en 1890 y a otras más que habían aceptado la misma fe por influencia de aquellas. 

Los hermanos los recibieron bondadosa y alegremente. Pronto corrió la voz de la presencia del predicador y numerosos creyentes y vecinos afluyeron hacia la casa de los Riffel para escucharlo. El pastor Westphal estaba engripado, pero esa noche les predicó el mensaje de la Biblia con fervor por varias horas, hasta pasada la medianoche, a pedido de los sedientos asistentes. Muchas personas aceptaron las enseñanzas bíblicas presentadas por el predicador. Las reuniones se repitieron todas las noches e iba creciendo el número de los interesados en el evangelio eterno. A pesar de estar enfermo el pastor predicaba entre dos y cuatro sermones por día. El resto del tiempo visitaba a las familias y estudiaba las Escrituras de casa en casa.

La primera escuela y siguientes

Primera Escuela Adventista de Sudamérica 1893/2011

Richard B. Craig

En el año 1893, el colportor R. B. Craig  y su esposa llegaron a la Argentina para organizar un depósito de literatura adventista y fomentar su distribución.  Un observador podría decir que eran simples vendedores de libros, pero encerraban en sus corazones un amor muy especial hacia la educación cristiana de los niños.  En su viaje conocieron a la joven inglesa Ethel Tlircadgold, quién aceptó la fe Adventista y acompañó a la familia Craig a su casa.  Ese mismo año, los esposos Craig, abrieron una escuela para niños de corta edad en su propia casa, situada próxima a la estación Solá del Ferrocarril General Roca, en la parte sur de la ciudad de Buenos Aires, y sobre la actual calle Australia Nº 2757, del Barrio de Barracas.  (Edificio aun conservado)

En el año 1894, el Pastor Francisco Westphal, de los Estados Unidos y su familia fueron invitados por los dirigentes mundiales de dicha Iglesia, la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, para trabajar como el primer ministro adventista ya que eran muchas las personas que profesaban este credo en Argentina y Brasil careciendo de un Pastor ordenado oficialmente.  Fue en agosto del mismo año cuando el Pastor Francisco Westphal, junto a su esposa, su hijo Carlos y su beba Helen, arribaron a la ciudad de La Plata.   Allí los estaba esperando el hermano Richard B. Craig quién ya hacía un año estaba en la Argentina.

 

Como la escuela había crecido y los esposos Craig debían regresar a los Estados Unidos, la escuela se trasladó a una habitación de la casa de los esposos Westphal, que para ese entonces, también vivía en Buenos Aires, posiblemente por la zona de Palermo.

Luís Ernst

En 1898 los adventistas se reunían en la zona de Crespo Campo para analizar el panorama de la obra adventista en Argentina. Estaba presente el Pastor Francisco Westphal, misionero llegado a estas tierras del Plata.  El año pintaba sombrío. Las cosechas se habían visto reducidas los últimos años significativamente por la acción de la langosta y los campesinos estaban con dificultades. Y si bien existía el deseo de tener un colegio parecía difícil y no se había tratado aún.   Sin embargo, el 26 de septiembre, cuando estaba a punto de finalizar este encuentro aconteció un hecho significativo: Llegó a Crespo Campo Luís Ernst, un joven uruguayo que llegaba a estudiar al "Colegio Adventista", una institución aún inexistente.  Ese día los pioneros decidieron que había llegado el momento de mirar el futuro más allá de las peripecias de ese fin de siglo para con fe ver una institución donde no había nada.

Primeras aulas en 1908 del CAP, hoy la Universidad Adventista del Plata

La reunión de los adventistas de Crespo terminó con marcado gozo: Se había decidido fundar un colegio.  El joven Ernst acompañó un tiempo al Pr. Westphal en su tarea pastoral durante algún tiempo hasta que se terminó de instalar el primer edificio educativo.  A cambio recibía clases de gramática y teología y supo ser un buen alumno.  La escuela inició sus actividades en Las Tunas (SantaFe) donde se había establecido una comunidad adventista, hasta tanto se construyeran los edificios en Entre Ríos.  Allí el primer maestro fue Nelson Town y con el tiempo el colegio se trasladó finalmente a la zona de Camarero en terrenos cedidos por la familia Lust, llegando a ser el Colegio Adventista del Plata (CAP), la actual Universidad Adventista del Plata.

La primera iglesia organizada en Argentina y Sudamérica

Iglesia de Crespo Campo, Entre Ríos, Argentina

Transcurridas solamente dos semanas, el 9 de septiembre de 1894, Westphal organizó formalmente una iglesia con 36 miembros, en la zona rural de Crespo. Esta fue la primera iglesia adventista del séptimo día en la Argentina y también en Sudamérica. Los católicos y protestantes de los alrededores, acostumbrados a observar el domingo como día de reposo religioso, no vieron con buenos ojos esta verdadera innovación en las prácticas del culto cristiano: la observancia del séptimo día de la semana, el sábado, tal como lo prescriben el Antiguo y el Nuevo Testamento de la Santa Biblia. Además, estos cristianos adventistas no fumaban ni consumían bebidas alcohólicas, tampoco carne de cerdo. No obstante, los veían como personas muy trabajadoras, amables y confiables. La libertad religiosa imperante hizo que convivieran en paz y armonía, tolerando las diferencias y prestándose ayuda mutua, como sucedió con motivo de la construcción del primer edificio del colegio Camarero (posteriormente Adventista del Plata), en las postrimerías del siglo XIX y los albores del XX. (Foto: al centro Pr. Westphal)

Desarrollo inmediato

Familia de Francisco Westphal - 1901

Luego de la fundación de la primera iglesia, la expansión adventista en la Argentina fue constante. Todavía en 1894, desde Crespo el pastor Westphal fue a San Cristóbal, provincia de Santa Fe, donde los primeros misioneros adventistas habían sembrado la comarca, dos o tres años antes, con publicaciones. Después de permanecer allí sólo dos semanas y de bautizar a casi todos los miembros de la numerosa familia de don Guillermo Mangold, organizó una iglesia con diez miembros. Fue la segunda iglesia adventista del séptimo día en el país.

De San Cristóbal el pastor Westphal regresó a Buenos Aires a fines de enero o durante los primeros días de febrero de 1895. También allí algunos misioneros habían preparado el terreno por medio de impresos que contenían las verdades bíblicas olvidadas, de manera que el pastor pudo organizar otra iglesia, la tercera en la Argentina, con unos doce miembros.

A partir de aquellas primeras familias, se fue multiplicando el número de creyentes adventistas en la República Argentina, hasta constituir una pujante iglesia cristiana. Cada año nuevas congregaciones se fueron organizando, de manera que actualmente desde Jujuy y Misiones hasta Tierra del Fuego, en el territorio nacional hay miles de fieles que anhelan de corazón encontrarse con el Redentor en su segunda venida.

En el siglo XX

Las siguientes pinceladas pueden dar una idea del desarrollo del movimiento adventista en la Argentina durante el presente siglo.

Los pequeños grupos de Adventistas del Séptimo Día de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos experimentaron un notable crecimiento, de tal forma que hacia 1900 se habían organizado en el país once iglesias y cuatro congregaciones, totalizando 367 miembros activos. Trece misioneros de dedicación exclusiva atendían las necesidades espirituales de esa feligresía y continuaban la expansión. 

La primera Asociación

En octubre de 1901 la Iglesia Adventista Argentina alcanzó la “mayoría de edad”, pues, por el número de feligreses y por su capacidad financiera, fue declarada Asociación, con el nombre de Asociación del Río de la Plata. 

La Misión del Alto Paraná

Durante el primer decenio del siglo XX, la Iglesia Adventista duplicó generosamente su feligresía. También el número de templos e iglesias. No es de extrañar, entonces, que en 1906 se haya entendido necesario crear la Misión del Alto Paraná, con parte del territorio de la Asociación del Río de la Plata. Esta nueva división administrativa abarcaba la provincia de Corrientes y los entonces territorios nacionales de Misiones, Chaco y Formosa. 

La Unión Austral (hasta 2009)

La Plata - Sede Administrativa en 1916

En 1915 había 1.350 miembros activos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la Argentina.  En importantes sesiones administrativas que se realizaron en la ciudad de La Plata en febrero de 1916, se organizó la Unión Austral de la Iglesia Adventista, distrito eclesiástico que abarca Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, lo que representaba una mayor autonomía y un nivel más elevado de gestión. La sede administrativa se estableció en Buenos Aires.

Posteriores reorganizaciones se efectuaron de acuerdo con las necesidades y el crecimiento de la iglesia.  En 1921 la Asociación Argentina debió fragmentarse en diversas Asociaciones y Misiones, lo que pone de manifiesto el notable desarrollo del movimiento.

Legalmente, la Asociación Argentina de los Adventistas del Séptimo Día se organizó en 1939 cuando se le otorgó la personería jurídica bajo el número 47.391.

Las estadísticas revelan el crecimiento de la Iglesia en el primer medio siglo en la Argentina fue: las 11 iglesias de 1900 pasaron a ser 67; de 31 escuelas sabáticas (grupos de personas que se reúnen los sábados para estudiar sistemáticamente las Sagradas Escrituras), pasaron a ser 168 con 7.008 miembros; los misioneros de dedicación exclusiva, de 13 en 1900 se elevaron a 250 en 1950. En cada decenio se observa un señalado crecimiento en relación con el anterior. En la octava década de nuestro siglo, la Iglesia Adventista en la Argentina ya había llegado a todas las regiones del territorio. 

Oficinas de la Unión Austral

2009 - ahora Unión Argentina

Los datos estadísticos correspondientes al año 2010 señalan que las iglesias organizadas en Argentina eran 485 y 310 congregaciones con un total de 795 lugares de culto. Las instituciones de la Iglesia Adventista se habían multiplicado con el correr de los años, como también la cantidad de miembros activos: 102.255. Había 3 Hospitales y Sanatorios con una capacidad de internación de , 2 Centros de Vida Sana con tratamientos naturales, 63 escuelas primarias, 20 colegios secundarios, 3 colegios para pupilos y 1 Universidad, 2 Centros de Comunicaciones, 1 fábrica de alimentos GRANIX con 3 Plantas elaboradoras y 1 Casa Editora ACES. A estas instituciones se agregaba una cadena de restaurantes con dieta ovo-lacto-vegetariana, que tienen la misión de colaborar en la formación de hábitos que contribuyan a promover la salud de la población. Es que esta iglesia, emulando el ejemplo y el mandato del Señor Jesucristo, de quien los Evangelios dicen que “recorrió todas las ciudades y las aldeas, enseñando, predicando y sanando toda enfermedad” (San Mateo 9:35), entiende que su misión es servir al prójimo, es decir, a la humanidad, sin discriminación alguna y atendiendo todas áreas de la persona: espiritual, física, psíquica y social.  (FOTO: Oficinas de la Unión Argentina en Buenos Aires, frente a la Autopista Panamericana y Av. San Martín)

2010 - UNIÓN ARGENTINA

 

  Población Argentina total............................. 39.595.000

  Cantidad de Miembros........................................ 102.255

  Adventista por habitante:....................................... 1/ 378

  Iglesias:.......................................................................... 485

  Congregaciones:.......................................................... 310

  Distritos.......................................................................... 144

  Total de Iglesias + Congregaciones ....................... 795

  Escuelas Primarias....................................................... 63

  Colegios Secundarios................................................... 20

  Nivel Superior y/o Universitario..................................... 3

  Total de Estudiantes ............................................. 20.032

  Sanatorios.......................................................................... 3

 Servicio Asistencial Médico Adventista - SAMA  ......... 1

 Instituciones de la DSA en la UA (ACES-GRANIX) ... 2

Asimismo, extiende la asistencia social a todas las provincias argentinas, por medio de su importantísimo departamento de promoción y desarrollo denominado ADRA (Agencia Adventista para el Desarrollo de Recursos Asistenciales). Además, la Iglesia Adventista cada año conduce centenares de programas de ayuda comunitaria, planes de desintoxicación tabáquica, alcohólica y para la liberación de toda otra quimiodependencia, cursos de estilo de vida saludable, de nutrición, de aconsejamiento matrimonial y familiar, etc.

De esta manera, la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la Argentina se une a sus hermanos de todo el mundo (su presencia se registra en el 86% del total de los países que hay en el mundo) para ofrecer no sólo una esperanza de felicidad futura, sino también una propuesta para

disfrutar hoy y aquí de una mejor calidad de vida.

La Unión Argentina - www.adventistas.org.ar

Debido al crecimiento de los tres países, el lunes 3 de agosto de 2009 en el 30º Congreso de la Unión Austral realizado en la Iglesia Adventista Central de la Ciudad de Córdoba, Argentina, se crean la Unión Argentina, la Unión Uruguaya y la Unión Paraguaya de la Iglesia Adventista Sudamericana. La razón había sido el crecimiento de las ultimas décadas.

Bibliografía:

Texto extraído de un folleto publicado en 1994, por la Unión Austral de los Adventistas del Séptimo Día, con motivo del 100º Aniversario de la primera Iglesia Adventista (Crespo campo - Entre Ríos) en Argentina y cuyo título fue "Raíces Adventistas en la Argentina".   Autores: Néstor Abel Alberro Peverini, Juan Carlos Priora y Darío Mariano Bruno en las actualizaciones desde 1994 a 2011.

 

 

 

 OPINIONES INDEPENDIENTES

sobre LOS ADVENTISTAS

 

Sobre el prócer Argentino Francisco Hermógenes Ramos Mejía.  Considerado el primer Adventista de la historia Argentina, con el apoyo de Manuel Belgrano.  Trabajo de investigación del Dr. Cesar Ciriani Cernadas. UBA, 1999.

 

 

NATIONAL GEOGRAPHIC: sobre los Adventistas según su investigación, Artículo "Los Secretos de una Larga Vida", por: Dan Buettner y fotografía de David Mclain. Noviembre, 2005

 

 

Carlos Roa.  Arquero del Seleccionado Argentino en el Mundial Francia 1998.  Sus testimonios.  Carlos Roa opina y comparte su pensamiento y filosofía cristiana, a través de la prensa, respecto de sus simpatías y práctica de la fe Adventista del Séptimo Día, iglesia de la que fuese miembro y amigo, durante muchos años.

 

Carlos Ischia - Director Técnico de Boca 2009 - opina sobre los adventistas

"Hoy no tengo casi tiempo, pero trato de ir todos los domingos a la iglesia Don Bosco. Y fijate que yo soy católico y mi pareja, Marien, es Adventista del Séptimo Día, que son de leer mucho la Biblia y la saben mejor que nosotros."

 

U.S. News & World Report presenta: “10 hábitos de salud que le ayudarán a vivir hasta los 100”.  En el punto número 8, el consejo es: “Viva como un Adventista del Séptimo Día”.  Ellos destacan el estilo de alimentación y también el hecho de que los Adventistas están focalizados en la familia y en la comunidad. (ARTICULO EN INGLES)